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LAZOS

El grupo

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Him - Join me

Ya son 3. Tres días de prácticas y empiezo a agobiarme por lo rápido que pasa el tiempo.

Ayer conocí a otro grupo; están en la primera fase del programa y tienen otro terapeuta. Me resultó más difícil empatizar con ellos, supongo que por la edad, o por lo que conlleva la edad, pues son bastante más jóvenes. Como no me gusta la idea de limitar ninguna capacidad en función de la edad, mejor que edad, voy a hablar del momento vital.

En este caso, las familias también tienen otras características; me parecieron más escépticas en general, no sé si porque en esta primera fase todavía no están bien asentadas las bases de lo que se puede y no se puede hacer y los chicos no están tan centrados.

El estilo terapéutico también es diferente; esta tarde lo comentaba con uno de los terapeutas, que el desempeño de este trabajo depende de cada persona, pero también del grupo con el que se encuentre, del momento en que esté y de cómo se vaya configurando.

También hemos hablado de cómo ningún programa puede ser llevado a cabo de forma estandarizada; desde luego que hay que partir de algo concreto y planificado, pero hay que adaptarse a las circunstancias de cada uno. Al hilo de la estructuración del programa en tres fases, comentábamos que el avance personal no se produce a la misma velocidad en todos los miembros del grupo, hay circunstacias familiares diferentes, imprevistos, recaídas... pero también es importante tener en cuenta el grupo de referencia y valorar qué puede resultar más positivo (¿alargar la fase x o seguir con el mismo grupo?). 

Hoy he vuelto con el grupo del primer día, y ha sido muy agradable. Después del primer contacto el lunes, parece como que ya saben qué haces allí, y no les pilla de sorpresa, y tú encuentras un poco más “tu sitio”. Hoy he aprendido bastante sobre buscar el momento oportuno; ha coincidido que hemos hablado cuando estábamos reunidos sobre cómo se programan las sesiones. En primer lugar, siempre hay algo preparado, o pensado. El terapeuta tiene detalles para desarrollar en sucesivas sesiones cuando considere oportuno, en función de la receptividad, de las prioridades, del resto de los miembros, del estado de ánimo... pero un acontecimiento determinado puede ser la chispa que cambie el rumbo de la planificación y también hay que aprovechar esa oportunidad (esto me recuerda a la clase de "¿Cuándo ha empezado para ti la clase?", de HHSS, en la que premeditadamente, o no, el profesor partió de una situación inicial existente para trabajar aquel día). Supongo que esa adaptación a las circunstancias es una de las cualidades de cualquier profesional (en cualquier campo).

Como comentaba al principio, ya me estoy agobiando por el paso del tiempo, o más que eso, por no aprovechar la oportunidad que estoy teniendo como “debería” (ya estamos otra vez con los “debería”…). El caso es que me gustaría poder atender a todo, en cada uno de los niveles, en cuanto al desarrollo de cada miembro del grupo, al de su familia, contrastar unas y otras versiones, llegar a ver los sentimientos que se esconden detrás de las conversaciones, de analizar estilos terapéuticos… y simplemente estoy disfrutando. Supongo que es otra forma de aprender y que, junto con alguna que otra reflexión, me puede llevar a comprender cómo funcionan las relaciones entre los tres elementos: grupo-personas-terapeuta.

Y mañana más :)

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