Practicum II
Moby - Amaral, Escapar
Hoy ha sido mi primer día de prácticas!!! No sé por dónde empezar, porque en unas pocas horas han pasado tantas cosas…
Empiezo por el centro: Proyecto Hombre.
En primer lugar he estado hablando con los terapeutas sobre cómo se organizan el trabajo y los grupos, mis expectativas sobre las prácticas, tipos de metodología (residencial y ambulatoria), efectos de las drogas… Son personas muy accesibles y, hasta donde he visto hoy, grandes profesionales.
Me ha llamado la atención la conversación sobre la conexión entre el terapeuta y el “paciente”; supongo que cuando se crea un clima favorable, de confianza y compromiso, se da un paso esencial para el tratamiento. También hemos hablado del proceso de orientación, muy similar en este centro al de un colegio o instituto.
Después había sesión con las familias de un grupo que está en la segunda fase del tratamiento. Esto quiere decir que ya pasaron los seis meses de la fase inicial, en la que se trabaja sobre todo la conducta. En la segunda fase tiene más importancia el seguimiento personal, tanto de las familias como de los afectados.
Me ha parecido muy curiosa la triple versión de cada historia; primero las familias, que comentaban cómo había ido el fin de semana, que inquietudes les iban surgiendo, cómo veían la situación, etc. Segundo, los afectados (por llamarlos de alguna manera; igual sigo a Rogers con “pacientes”… “clientes”… “personas”), que contaban el fin de semana desde su punto de vista. Tercero, la opinión de los terapeutas, aunque es más escasa, pero incidiendo en los puntos más importantes.
En general, las familias viven el proceso con preocupación, alertas a cualquier detalle que pueda indicar mejoría o recaída. En algunos casos son escépticos y en otros ven lo que les gustaría ver. Las familias son madres, hermanos, amigos, parejas… cualquier persona del entorno que quiera ayudar y se comprometa con el seguimiento. El terapeuta no interviene de forma directiva; más bien permite que se expresen, observa y aporta su punto de vista. Me ha recordado en algunos momentos a lo que había estudiado sobre counselling.
Por último, hemos tenido sesión de grupo con las personas que están llevando el tratamiento. Al principio, mi interés era ir casando a cada familiar con el que había estado en la sesión anterior con su “pareja”; parecía un juego. Después me he centrado más en cada caso particular. Hay un ambiente muy agradable, supongo que porque llevan bastantes meses trabajando juntos y por la labor de los terapeutas.
Me he dado cuenta de mi incompetencia para atender al problema que subyace en cada caso. Me resulta tan difícil identificar lo que está pasando… Espero que sólo sea cuestión de práctica, aunque llevo toda la vida practicando y sigo igual. Veo que no me cuesta tener una opinión, me cuesta poder justificarla con algún argumento que no tenga nada que ver con la intuición, con detalles sin importancia.
Mañana estaré con un grupo que se encuentra en la primera fase. Tengo ganas de observar las diferencias, de ver cómo trabajar en un grupo menos consolidado y supongo que también más conflictivo. A ver cómo va.
Hasta aquí una pequeña aproximación a la primera jornada.
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