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LAZOS

¿Cómo desprenderse de algo material, emocional, racional y espiritual?

 

Viernes, 2 de julio de 2010

Hoy ha sido un día intenso. Después del repaso a la actitud del chamán o sacerdote hemos pasado a la actitud del maestro. El caso es que sabía que quedaba otra actitud (según el nombre del curso, eran 5) pero no me imaginaba a qué arquetipo podría corresponder, quién podría trascender e integrar las cinco actitudes ¿como no fuese un dios? ¡Claro!, el Maestro (y no con la concepción que yo tenía de maestro, por cierto). La “lección” de hoy ha dado un nuevo significado a todo lo vivido durante el curso.

Llegó el momento de desprenderse de nuestro útil, producto, bien, tótem… y ninguno lo esperábamos (y menos yo). El objeto que habíamos construido, vendido, defendido y sacralizado tenía que entregarse. Supongo que fue difícil para todos, pero yo ya lo había hecho el día anterior durante el ritual, y me había quedado con una pequeña pieza, un feto humano (había construido dos) que simbolizaba el germen del cambio, que había surgido a través de las relaciones con todos mis compañeros, de los que me había nutrido durante todos estos días. Tuve como un choque emocional, nunca me había sentido así, con una mezcla de ansiedad, incredulidad, rabia… tuve que salir a intentar tranquilizarme, pero me sentía incapaz, parecía que mi corazón se iba a disparar en cualquier momento, me temblaban las manos… Ese pequeño feto iba a acompañarme durante una nueva andadura, iba a estar ahí conmigo y tenía que entregarlo.

Desde el primer momento pensé en Juanjo, aunque alguien que también me ha marcado ha sido Julián (y se me llegó a pasar por la cabeza tomar una decisión salomónica). Con Juanjo estaba equivocada; pensaba que intentaba estar por encima de todos, con su forma de hablar tan racional, tan elevada, tan poco mundana. Sin embargo, este curso me ha dado la oportunidad de conocerle y apreciar su interés por aprender, por desentrañar los procesos que se llevan a cabo en la mente, su humildad. Me ha parecido un niño chico, en el sentido de su curiosidad ilimitada. Julián ha sido un referente, la persona que más me ha ayudado o facilitado el aprendizaje. Me ha encantado conocerle. (Más adelante, buscaré un momento para hablar del resto, nadie me ha dejado impasible).

Siguiendo con “mi momento emotivo” estuve en las escaleras durante un tiempo, intentando encajar el golpe. No recuerdo todo lo que se me pasó por la cabeza, pero nada me ayudaba a estar mejor. Sólo pensé “tengo que calmarme y hacerlo”. Fui al baño, me limpié los mocos (jajaja, qué cuadro) y regresé al aula. Le entregué a Juanjo mi “hijo” y le dije que ya se lo explicaría. Me senté en una mesa y traté de pasar desapercibida. También me di cuenta de que no había vivido el momento de entrega de los demás y me sentí egoísta (lo que me faltaba).

Salimos al patio. Le pedí por favor a Esther que me acompañara (es la persona con la que tengo un vínculo afectivo más grande –y Almudena no estaba). Después de varios abrazos, surgió la necesidad de salir en busca de los demás. ¡Qué momentazo! Todos conmovidos, abrazándonos, en fin, impensable el primer día de curso (no hay una segunda intención, ja, sólo es que cada uno de su padre y de su madre…, pues como que no había mucha afiliación).

Nos sentamos en el césped y empezó a llover…

Tuvimos que entrar a la facultad y seguimos con los abrazos. Hablé con Petra, Inma y Lucía, comentándoles que no podía salir de mi emoción, que no sabía cómo superarla. Petra me dijo que hablara con Alejandro y claro, qué iba a hacer, ¿decirle que necesito terapia urgente? El caso es que hubiera pasado a hablar con él, pero sabía que me iba a desmoronar. En menos de cinco minutos pasó por allí y se lo dije. La respuesta de El Maestro fue corta: “Pues sal”. Fue como una iluminación (perdonadme, pero yo es que me sugestiono y lo flipo un poco).

Entré en el aula y visualicé dos zonas: la emoción y la superación de esa emoción. No cerré los ojos pues ya había gente en clase y me daba palo, pero no fue necesario. Di el paso de la primera zona a la segunda y esa emoción insuperable quedó atrás. Seguimos la clase intercambiando impresiones.

Más adelante estuvimos explorando la actitud del Maestro, cómo supera los cuatro elementos (tierra, agua, aire y fuego) y construye una nueva realidad.

Salimos al jardín para explorar esta actitud. Mi equipo (Esther y Julián)  fue esencial; sin ellos no lo habría logrado. Partí de una experiencia vital y mis “facilitadores particulares” me ayudaron a encauzar un poco esa experiencia. En realidad el punto de partida estaba situado en la infancia y llegaba hasta la adolescencia, pero pudimos ir concretando un poco más. Pasé por la experiencia desde las cuatro actitudes primeras, atendiendo a distintos elementos en cada una de ellas y les hacía una especie de resumen de lo observado.

Cuando llegué a la actitud del maestro y me paré a observar desde ahí tuve una respuesta inmediata. Increíble: todas las atribuciones que había hecho durante mi vida sobre esa experiencia inicial se resumían en una frase: era una adolescente y tenía que explorar.

Era la primera vez que tenía sentido para mí la línea del tiempo; lo había intentado varias veces sin éxito y ahora por fin lo había conseguido.

Después de una última puesta en común tuvo lugar la entrega de diplomas que también resultó muy emotiva. Era como decir: “Venga chicos, ya estáis preparados para salir al mundo, lo pone aquí”.

La despedida en la puerta de la facultad fue un poco más dura por los vínculos que se han creado durante estos días. Yo todavía estaba inundada por la alegría que me había provocado mi logro y me sentía bastante bien pero había caras tristes… Nos despedimos como te despides de un hermano, deseándole lo mejor y esperando volver a verle.

Un abrazo a todos.

4 comentarios

Almudena -

Como te dije en post anteriores...gracias por mostrarnos a través de tus ojso la experiencia vivida. Me sirve para centrarme y entender un poco más la parte que no pude vivir con vosotros. Me queda pendiente esa linea del tiempo, no quiero forzar, que salga cuando tenga que salir. Gracias Vir.
Un beso

Virginia -

Hola!

Gracias a vosotros, si no os hubiese conocido no estaría aquí (en el blog, claro). Carmen me anima mucho y he aprendido un montón a su lado y Alejandro... qué decir del Maestro.

Espero que sirva para quienes se hayan perdido algo, pero sólo es una apreciación personal de lo vivido. Y bueno, aún me queda mucho más que decir del curso, anécdotas en casa (mi pareja me decía que si nos habían dado "algo", jajaja, pero ya lo va entendiendo, como Alejandro vuelva a hacer el curso le mando para allá).

Ahora estoy observando la interacción que tengo con mi hija y voy descubriendo muchas cosas, cambiando actitudes cuando otras no funcionan, en fin, que estoy encantada.

Besos,

Vir.

Carmenchu -

¡Ey¡ me ha encantado ese video, ;-)¡Qué bueno¡

También leerte ha sido un placer, me has recordado a Miriam ,y un comentario tuyo en su blog, el del IV Encuentro de Innovación , y tu estado al leerlo... pues así me he sentido yo, he podido vivir tus nervios, esa desazón, esa hermandad, tu sinceridad apabullante...

Gracias de nuevo y me reafirmo en lo que comenta Alejandro.

Un beso




Alejandro -

Hola Virginia

Gracias por escribir estos posts relacionados con cada sesión del curso. Ayudará a los que no pudieron venir a hacerse una idea de lo vivido.

Excelente trabajo y excelente descripción. Tendremos que quedar para hacer una celebración unos días después, ;), a ver qué se nos ocurre.

Ha sido la guinda para un curso tan intenso.

De nuevo, gracias por tu implicación y esta descripción tan buena.

Un abrazo

Alejandro