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LAZOS

El verdadero blanco que el arquero debe apuntar es su corazón

Miércoles, 30 de junio de 2010

Siguiendo con el post anterior, hoy hemos estado explorando desde la actitud del guerrero en el curso de verano. Hemos destacado ciertas cualidades, como una dosis de energía preparada para actuar en un momento decisivo, una situación de alerta (pero relajada) ante el peligro, concentración focalizando la acción, estrategia, un ataque sin ira destinado a realizar la función que tiene encomendada, el hecho de vencer elegantemente sin recurrir a trucos, no abandonar el desempeño de la tarea, perfección… En plan resumen, me quedo con la frase de Julián en el grupo de la tarde: “Puño de hierro, velo de seda”. Representa esta actitud, firme pero llevada a cabo con suavidad. Aunque no me siento identificada en gran parte de las características, me he sentido bien dentro del guerrero. De cierta manera, me recuerda a mi animal fetiche, el gato.

No sé si después del subidón inevitablemente viene la caída (en el ámbito emocional). Por unos momentos me ha entrado un agobio y una incomodidad con todo… como si la situación me superase. Espero que simplemente sea producto del cansancio,  pero creo que tiene una gran influencia lo que vivo cada día, como si activase determinadas emociones, centrarse la atención en distintos aspectos o fomentase una actitud diferente; mimetizarse con el ambiente. El caso es que esa actitud del guerrero, con la que he empatizado bastante después de meterme en el “papel”, ha despertado una actitud crítica, más bien auto crítica.

Por un lado, esta influencia que parece inevitable no me gusta en absoluto. Me parece una manipulación, algo que escapa a mi control.

Por otro, puede que sea el conflicto que algún día motive una indagación y un cambio. No sé, me falta esa capacidad de profundizar del guerrero, la tenacidad. Me quedo en la introducción y no soy capaz de pasar de ahí. Siempre con la excusa del tiempo, de la sobrecarga de tareas, de la culpabilidad por no atender como debería a los que me rodean…

También puede ser que se haya quedado como “en corriente” en alguna parte de la cabeza el tema del modelado formal, la actividad que hemos hecho a última hora, en la que he visto más o menos desde fuera cómo actúo y no me ha gustado o no era lo que esperaba de mí. Me he dado cuenta de cómo he podido arrastrar a los demás para la consecución de un fin particular, y ahora no me parece justo, quien ha manipulado he sido yo.

Estoy expectante por la actitud de mañana. Yo apuesto por el chamán, el sanador, el sabio, algo más espiritual, pero cualquier cosa puede pasar.

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