Un lunes de primavera
Son las 2 y media y no puedo dormir; y qué mejor que revisar un poco el día de hoy?
En primer lugar, no sé por qué no me he dormido aún; normalmente no tardo ni diez minutos, pero supongo que estaba dándole vueltas a algo; primero he pensado en bajar a fumarme un cigarro, pero creo que la nicotina es un excitante y que no sería buena idea. He seguido dando vueltas de acá para allá, boca arriba y boca abajo… no había manera. No hacía otra cosa más que acordarme de un chico del grupo de las prácticas, supongo que porque me provoca cierta ternura y pensaba en qué podría hacer para ayudarle en algo; se me han ocurrido diferentes opciones (quedar para hablar, ayudarle con los estudios, ir a patinar…) y de ahí, he pasado a pensar por qué quería hacerlo, es decir, ¿por qué siento que quiero implicarme con alguien? En principio me parece algo natural; Me ha venido a la cabeza la clase de Psicología Social en la que hablábamos del altruismo, en la que también había quien defendía que el altruismo no existía, y siempre se buscaba un beneficio personal. Así que también he pensado en si detrás de lo que yo sentía había algún interés en particular y puede que sea así; colaborar para que una persona consiga ser más autónoma y descubra diferentes opciones podría hacer que me sintiera bien, pero no sé hasta qué punto esta motivación tiene esa finalidad. Ya me siento bien aunque no pueda hacerlo. En fin, que no me he aclarado todavía.
Al fin he bajado y he fumado; lista para seguir sin dormir, he estado pensado en cómo ha sido hoy la sesión de las prácticas y, como quería recordar y observar algunos detalles, he estado haciendo la línea del tiempo en la cocina (hasta que me he dado contra la puerta, jajaja). Hacía tiempo que no practicaba, pero creo que ha resultado bien. En una primera pasada, he recorrido el tiempo desde que he llegado hasta que me he ido, separando cuatro contextos diferentes (revisión de cuestionarios, familias, grupos y celebración de cumpleaños con todos). He prestado más atención a la primera parte, pues era algo nuevo; no le doy mucho valor a los test, pero hoy he comprobado que tienen su utilidad (y justo ayer tuve que entregar el ensayo de personalidad, vaya!), por los indicadores o rasgos sobre los que prestar más atención. Creo que más que la información nueva que aportan, pueden resultar esclarecedores y confirmar lo que ya se sospechaba.
He hecho una segunda pasada y de una forma un poco inconsciente me he detenido más en una historia, primero desde el punto de vista de la madre y después del hijo. No sé por qué ha ido a parar allí mi atención, pero he seguido adelante; me ha hecho pensar en cómo repetimos los patrones familiares, en este caso, tratando de aparentar que todo está bien, o exigiéndonoslo, sin permitirnos tener momentos difíciles, de debilidad, equivocarnos, etc.
Supongo que también estoy más activada al pensar que ésta es la última semana y no quiero perderme ningún detalle, dejarlo reflejado de alguna forma y, bueno, aquí queda una parte.